Dios no es la dualidad.
Dios no es la Causa y el Efecto.
Dios no es el Bien y el Mal.
Dios no es la enfermedad, el sufrimiento, el dolor y la tristeza.
Todas éstas ya existían y provienen del Infinito.
Todos las heredamos incluyéndolo a Él. Pero no vienen de Él.
Nuestro responsabilidad es crear técnicas para sanarnos y hacernos la vida mejor y más evolucionada. Pero no lo hacemos, salvo pocos que se han ocupado de sí mismos.
Dios es Una Persona con roles, propósitos y arquetipos diversos para labores y misiones específicas.
Dios es una persona con potenciales y capacidades de un Ser Supremo.
El Espíritu Santo, el Sagrado Cordero, el Creador, el Maestro Crístico Jesús, el Padre, la Madre son proyecciones arquetipales de Él.
Su vocación, compasión, amor e infinita piedad lo llevó a ayudarnos, a hacernos sabios a través de la auto experimentación existencial en el Mundo.
Él nos proveyó de sabidurías, textos, ciencias sin descanso.
Nuestro propósito es el auto conocimiento, la sanación de nuestras almas, nuestras enfermedades, nuestras creencias, nuestra psique y nuestro conocimiento del funcionamiento de nosotros mismos y del Infinito.
El ha sido el mediador por vocación entre la Oscuridad, la Luz, la Humanidad y todas las esencias cósmicas para Unirnos, aceptarnos, respetarnos y colaborar entre nosotros Unidamente.
Todo lo que viene de Dios, tiene un propósito.
Hasta los «errores» de Dios tienen una finalidad para el auto conocimiento Y todos deben ser hallados e identificados en nosotros mismos. Es nuestro deber y responsabilidad innata.


El Mundo fue creado para brindar conocimiento, experimentación y sabiduría. Hemos estado aquí durante miles de años por un voto de invitación temporal para el auto desarrollo y aprender a ser dadores crísticos.
El plazo de permanencia para la evolución de todas las almas ya está terminando. Las almas deberán retirarse desde este momento a dimensiones espirituales superiores.
Todo fue escrito y profetizado hace cientos y hasta miles de años para estar preparados para este momento.
Al ascender a los niveles superiores de consciencia, debemos reflexionar sobre nosotros mismos, nuestras herencias, karmas, programaciones y entender qué nos llevó a vivir y experimentar los detalles de nuestras vidas y los resultados de ellas.
Dios no creó tu agenda de vida.
Dios no creó tus karmas, enfermedades y tu personalidad.
Salvo almas que se han predispuesto a misiones diversas para sí mismos y para Dios con previo acuerdo.
Dios no es el ser arquetipado e inerte sobre los cielos de nuestras ilusiones.
Dios es un Ser Viviente y Persona.
Tiene cuerpo, alma, espíritu y personalidad propios. Como todos nosotros.
Él no ha descansado de trabajar.
Él no está aquí para darnos comodidad, sustento a nuestros egos y existencias banales.
Esa es nuestra responsabilidad personal absoluta por estar vivos y estar en su universo.
Dios ayuda pero no mantiene y obedece a dependencias.
Esa es nuestra labor exclusiva por estar aquí.
No culpemos a Dios por nuestros carencias, padecencias, miserias y experimentación de vidas dolorosas.
Nosotros elegimos desde nuestro libre albedrío estar en tiempo y circunstancia aquí ya informados de la agenda existencial creada por Él antes de encarnar.
Las puertas a las dimensiones superiores están abiertas para la salida de las almas.
Debemos respetarnos y ser correctos como personas con todas las formas de vida dentro y fuera de la Tierra.
La gentileza afectiva o el amor son muy valorados para convivir con nuestros Hermanos Superiores.
Recordemos que como ellos, nosotros también somos espíritus sutiles que coexistimos gracias la sutileza funcional en nuestro intercambio existencial.

John R.Krikorian